Nuestros atomizadores

En PulverAgro diseñamos y fabricamos atomizadores agrícolas desde cero, adaptados a cada cultivo y tipo de explotación.

Nuestra gama incluye equipos suspendidos, arrastrados y autónomos, todos configurables según las necesidades del agricultor.

Trabajamos cada máquina internamente para asegurar el máximo rendimiento en campo, con turbinas KWS® y materiales de alta resistencia.

Atomizadores suspendidos
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Atomizadores suspendidos

Equipos compactos para una aplicación precisa en cultivos leñosos.
Atomizadores arrastrados
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Atomizadores arrastrados

Mayor capacidad y autonomía para tratamientos intensivos y continuados.

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Preguntas frecuentes

Un atomizador es el equipo más indicado para aplicar tratamientos en cultivos leñosos donde necesitamos que la gota llegue al interior de la vegetación con ayuda de una corriente de aire. Es la solución adecuada en plantaciones como olivar, viñedo, cítricos, frutales y almendro, donde la arquitectura del cultivo exige penetración, uniformidad y control de la deriva. La pulverización hidroneumática se utiliza precisamente para mejorar la llegada del tratamiento al objetivo vegetal en este tipo de plantaciones.

La diferencia principal está en la capacidad, autonomía de trabajo y equilibrio del conjunto tractor-equipo. Un atomizador suspendido suele ser la mejor opción cuando buscamos un equipo más compacto, maniobrable y adaptado a explotaciones con calles más ajustadas o menor necesidad de litros. Un atomizador arrastrado permite trabajar con mayor capacidad de depósito, reducir paradas para repostar y mantener ritmos de trabajo más altos en superficies mayores. En nuestra gama trabajamos desde formatos suspendidos compactos hasta arrastrados de gran capacidad para adaptar la máquina al marco de plantación y al volumen real de trabajo.

La capacidad correcta no se elige solo por hectáreas, sino por la combinación de superficie diaria, marco de plantación, volumen de aplicación por hectárea, distancia a la finca y tiempo útil de trabajo. Cuando el objetivo es ganar autonomía y reducir tiempos muertos, un arrastrado de mayor capacidad suele ser la solución más eficiente. Cuando prima la maniobrabilidad y la agilidad en parcelas más pequeñas o estrechas, un suspendido bien dimensionado puede ofrecer un rendimiento excelente. En PulverAgro dimensionamos el equipo para que la capacidad del depósito esté alineada con el ritmo real de la explotación y no al revés.

La turbina es clave porque determina la capacidad de transporte del caldo, la penetración en masa vegetal y la uniformidad de la aplicación. En cultivos leñosos no basta con generar gota: hay que conducirla correctamente hacia el objetivo. Por eso, el ajuste del aire debe ir en equilibrio con el volumen vegetativo, la velocidad de avance, la boquilla y el estado fenológico del cultivo. Un exceso de aire puede aumentar pérdidas y deriva; un defecto de aire reduce penetración y cobertura. Las guías técnicas de aplicación insisten en ajustar el caudal de aire al desarrollo real del cultivo para mejorar eficacia y reducir pérdidas.

La boquilla correcta depende del objetivo del tratamiento, el tamaño de gota deseado, el volumen de vegetación y el riesgo de deriva. En atomización, la elección de boquilla condiciona directamente la uniformidad, la cobertura y el caudal aplicado. Cuando buscamos reducir deriva en determinadas condiciones, las recomendaciones técnicas apuntan al uso de boquillas de inyección de aire o configuraciones que permitan trabajar con gotas menos sensibles al viento, siempre que el tratamiento y el cultivo lo permitan. En PulverAgro recomendamos configurar boquillas y presión como parte del conjunto de aplicación, no como un elemento aislado.

Una regulación correcta parte de cuatro variables: boquilla, presión, velocidad de avance y caudal de aire. El objetivo no es “tirar más caldo”, sino colocar la gota donde debe estar, con la cobertura necesaria y sin pérdidas al suelo ni al exterior de la copa. En cultivos leñosos, ajustar el volumen al desarrollo vegetativo es fundamental para evitar sobredosificación, escurrimientos y deriva. La documentación técnica sobre aplicación y buenas prácticas coincide en que una regulación adaptada al cultivo mejora la eficacia del tratamiento y reduce el impacto ambiental.

La deriva se controla combinando condiciones climáticas adecuadas, boquilla correcta, presión contenida, velocidad de avance estable y ajuste del aire al volumen de copa. No existe una única solución: reducir deriva exige trabajar el equipo como sistema completo. Las recomendaciones técnicas destacan el valor de las boquillas de inyección de aire en determinados escenarios y de evitar aplicaciones en condiciones desfavorables o con exceso de aire respecto a la masa vegetal. En PulverAgro damos mucha importancia a esta parte porque una aplicación limpia no solo protege el entorno: también mejora el aprovechamiento real del tratamiento.

El mantenimiento preventivo es esencial para conservar caudal, uniformidad y seguridad. Debemos revisar de forma periódica el estado de boquillas, filtros, bomba, circuito, ventilador, transmisión, manómetro y posibles fugas. Un desgaste pequeño en boquillas o una lectura incorrecta de presión ya puede alterar la dosis real aplicada. Los manuales de inspección de equipos fitosanitarios ponen especial atención en fugas, funcionamiento del ventilador, estabilidad de presión y correcta pulverización. En nuestras configuraciones incorporamos soluciones como triple sistema de filtrado y componentes pensados para facilitar un trabajo fiable y continuo en campaña.